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SHELL - 2017
NEW TAIPEI CITY - TAIWÁN
Mosaico decorativo - Diseño y realización
Dimensiones variables 1mt diámetro para cliente privado




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CURADURÍA
"MÍNIMO COMÚN MÚLTIPLO", galería Palos - 2025
"La exposición se concibe como una ecuación sin solución única. No busca despejar una ¨X¨, sino multiplicar variables: abrir el juego a una constelación de relaciones posibles entre las obras y el espacio que las contiene.
Cada pieza opera dentro de un sistema donde se ensayan configuraciones que se influyen entre sí, generando un campo dinámico que nunca llega a cerrarse del todo. Las obras son como fracciones con denominadores distintos que, al encontrarse, revelan una medida común.
La sala interior de Palos funciona como un contexto activo: no es un fondo neutro, sino un agente que incide. A medida que se recorre, el espacio produce pérdidas y derivas: un eco multiplicador, un espejo sustractivo, un gesto que se repite sin ser igual. Como si una energía mayor adoptara, en cada sector, una impronta distinta.
“Mínimo Común Múltiplo” propone un recorrido anclado en ese punto indivisible donde ritmos distintos logran coincidir. Lo semejante se vuelve diferencia; lo distinto, un punto de contacto por contraste."








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"ALGUIEN SE FUE ANTES", galería Palos - 2025
Curaduría
"Jugar es volver a contar con los dedos de la mano el paso del tiempo: el espacio se propone como un tablero en donde las obras se espejan, se extraen unas a otras, a la vez que se señalan entre ellas. Esta lectura de la sala, es tan real como imaginaria; las cartas se mezclan y se barajan no solo para buscar un número de la suerte, sino también para ensayar ficciones. Hay un recorrido contínuo porque la cuadrícula se sigue dibujando.
Las obras dialogan como fichas en movimiento: la mesa “invertida” de Lux Lindner es como un comodín, es la carta que no se muestra, sin embargo, el espectador sí tiene acceso a ella. A los lados de esta pintura, las obras de Bárbara de Lellis funcionan a modo de “vidas” de un videojuego; se activan como amuletos protectores que gravitan, se escapan del plano pero conservan en su centro la marca íntima del gesto pintado a mano. Las piezas de Fabio Risso Pino pueden ser leídas como cartas: el formato entre ellas se mantiene, mientras que cada una pertenece a palos diferentes. Sus líneas de color como información abstracta, encuentran eco en los dibujos de Bárbara.
Del otro lado de la sala, el retablo robusto de Favio Dario Gutierrez nos muestra en simultáneo sus caras. Sus figuras están compuestas por píxeles como unidad mínima. Este recurso pictórico adquiere corporeidad en forma de mostacillas, pero se reduce en tamaño en las obras de Julieta Padilla. El píxel, en esta exposición, es de naturaleza mutante: puede ser también frágil y escultórico.
En la pintura de Pola Cadenas se repite la presencia de una cuadrícula como un damero, esta vez en forma de mantel-cortina. Este mismo plano de inscripción estrangula la figura que contiene; oculta su totalidad plegándose sobre sí misma. Algo ocurre entre cortinas que hace que la obra no pueda liberarse del nudo que la ata en la zona de entrada.
En esta exposición se puede encontrar en un pliegue, en una pieza escondida o en un agujero luminoso, la promesa de un escape. A un costado, un pequeño ramo de mostacillas se desdobla moduladamente, como rendido ante la prenda del juego, pero aún vibrante se sostiene. Podrían ser flores arrancadas de “El hueco”, conservadas como trofeos. Esta pintura de Majo Caporaletti, funciona como un punto de fuga, casi de ensueño: tranquiliza e inquieta de igual manera.
El recreo no se agota: se reinicia, se configura, propone siempre la posibilidad de otra partida, porque alguien antes ya movió la primera ficha."






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"CUANDO NADIE CONTESTA", galería Palos - 2025
Curaduría de exposición colectiva, curada en conjunto con Julián Perrone
"Hay una luz que se filtra por debajo de mi puerta. Un hilo muy tenue, casi imperceptible, pero constante. La observo en silencio mientras intento dormirme, y en esa vigilia, recuerdo la cajita.
Me encontré una cajita transparente, hecha de humo rojo, como si el aire dentro de ella se hubiese condensado. Tengo la sensación de que debo abrirla, sin embargo, me resisto a hacerlo ya que temo que el destello que sale de ella, tiña de rojo toda mi habitación.
Ella intenta convencerme de abrirla, me susurra un acertijo y me dice que la respuesta tiene la forma de su nombre, aunque también me advierte: a veces el tiempo no avanza ni retrocede, simplemente se suspende:
“No tengo una forma definida, pero sí te puedo decir que me compongo con imágenes que huyen,
rastros que resisten.
Atravieso superficies pero no las rompo.
Dentro mío hay objetos que me interrumpen: tengo nudos, escaleras, cuadros, espejos, libros y muñecos, fragmentos que se activan cuando nadie mira.
Hay cortinas que se mueven sin viento, entrepisos que son más eco que altura.
Algunas veces proyecto cuerpos, gestos que tiemblan, escenas que no se dejan atrapar.
A veces soy solo la pausa entre una cosa y otra.”
Creo que tengo la respuesta y miro a mi alrededor. Alguien llama a la puerta. No sé si es una señal o un eco, pero algo en la atmósfera cambia."







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Antesala VOL. I , Taller Paz Soldán - 2025.
Exposición colectiva.






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